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jueves, 27 de septiembre de 2012

Un relato de la Guerra Civil en Camargo


Os dejamos un comentario aparecido en el blog del historiador José Antonio Benito, en el que un camargués relata una historia acerca de la Guerra Civil que merece la pena conocer:

"Desde mi niñez (Tengo 76 años) vine oyendo y escuchando lo que al respecto relataban las personas a la sazón adultas y muy mayores, sobre lo acaecido en mi pueblo natal, Revilla de Camargo, Cantabria poco antes de que estallase la guerra civil española (antes de 1936). De lo que más se me grabó en la memoria -que incide en esto- está lo que aquí procede narrar:


-Una noche, a altas horas de la noche, llaman unos desconocidos en la puerta principal de la casa-vivienda del señor cura párroco, anexionada a la ermita y capilla de Nuestra Señora La Virgen del Carmen de Revilla de Camargo; casa vivienda y capilla interiormente se comunicaban y comunica y, desde la capilla, por su parte posterior, se sale por una puertecilla al exterior, que comunica a un vial y acceso a la casa y establo de un vecino. Todo esto tuvo lugar en aquellos tiempo en que mataban a los curas y, en aquél caso, el cura del lugar y sitio de esta narración, don Isaías Navarro Pumera, aterrorizado, que duda cabe, tomó la decisión de no contestar aquella insólita llamada y se escabulló atravesando el interior de la capilla. Por la sacristía, salió por la citada puertecilla y de incógnito se metió en el establo entre el ganado de aquel vecino, llamado don Pedro Gómez -apodado Pedro Kilos-, quién se despertó oyendo todo el desasosiego producido por el ganado ante la presencia del señor cura y, al ver lo que pasaba y la motivación de ello, entró al señor cura en su vivienda y le protegió. Al instante, aquellos desconocidos llamaron en casa del susodicho vecino pronunciando su nombre -Pedro- y preguntándole por el cura, a lo que les contestó que por qué iba a saber del cura, que tenía una vaca enferma y, en aquel momento, estaba pendiente de ella. Pero, si querían, que pasasen; les invitó, pero aquellos se fueron sin decir mas. Entonces el buen vecino Don Pedro Gómez -Pedro Kilos-, de Izquierdas significado, le dio sus vestimentas de paisano al Señor Cura y don Isaias Navarro Pumera vestido de paisano tomó el primer tren de la mañana en Maliaño y se fue a Bilbao, donde estuvo como un paisano más. Luego de terminada la guerra, los hijos del buen vecino don Pedro Gómez (salvador de la vida de aquel señor cura) estuvieron mucho tiempo presos y la gente no amiga del cura decía que el cura no había intercedido por ellos; yo, conocedor como conocí a don Isaias, me inclino en pensar -siempre lo pensé- que quizá consiguió que los hijos de aquel buen vecino no pasasen males peores, sin tener que dar noticias al pregonero: Solo Dios sabe a cuántos libró don Isaías del fusilamiento?. ¡¡¡Que Dios les tenga en su Santa Gloria y que en paz descansen!!! Es mi deseo".