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sábado, 23 de febrero de 2013

Esta semana en la vidriera: Argo

GÉNERO: Thriller


DIRECCIÓN: Ben Affleck


INTERPRETACIÓN: Ben Affleck (Tony Mendez), Bryan Cranston (Jack O’Donnell), John Goodman (John Chambers)


DURACIÓN: 120 min


CALIFICACIÓN: Mayores de 7 años


Antes de empezar con la crítica, permitidme un chiste. No puedo evitarlo:

-¿A dónde vas?

-Me voy al cine a ver “Argo”.

-Vale, ¿pero el qué?



Podría decir que Argo es una película de espías, pero entonces os imaginaréis a alguien como James Bond, y os estaríais engañando. Decir que es metacine también nos haría crearnos una imagen errónea, puesto que no es, del todo, cine hablando de cine. Tampoco es un thriller político, con conspiraciones, asesinatos, venganzas, al más puro estilo de Tom Clancy. Argo es una combinación perfecta de todos esos elementos y, además, está basada en hechos y personajes reales y aliñada con un poco de comedia. La historia nos sitúa en 1979, en plena revolución iraní, cuando un grupo de manifestantes asaltan la embajada de EEUU y toman como prisioneros a cincuenta y dos estadounidenses. 

Aprovechando el revuelo, un pequeño grupo de seis personas escapa y se refugia en la embajada de Canadá, pero con pocas opciones para ser rescatados por la grave situación del país. Será la CIA, o su agente de operaciones especiales Tony Mendez, quién ideará un plan descabellado para rescatar a los diplomáticos. Se hará pasar por un director de cine y convertirá a los emisarios en su equipo técnico.

Ben Affleck habría logrado una película excepcional, si no hubiese asignado el papel protagonista a Ben Affleck. Porque el actor/director ha destacado en muy pocos papeles, siendo generoso, pero ha recogido grandes elogios en su faceta de director. En el caso de Argo, sabe transmitir perfectamente el estado de ánimo de los personajes a través de los ambientes que crea. La escena en la que vemos a Tony Mendez tumbado en una solitaria y desordenada habitación de hotel, nos transmite al momento la soledad del personaje y nos deja entrever la mala situación personal en la que se encuentra. Sabe captar perfectamente el entorno claustrofóbico en el que viven los miembros de la embajada, utilizando muy poca luz y habitaciones pequeñas o escondiéndolos en escondrijos en los que están, salvo por la poca luz que entra por las rendijas del suelo, totalmente a oscuras. Maneja con maestría las situaciones más emocionantes, con sucesivos movimientos de cámara y con una música que es capaz de hacer que se ponga nervioso hasta el más tranquilo. 
 

La historia, que como ya he dicho, está basada en un suceso histórico real, goza de una innegable originalidad y nos muestra una imagen realista y amarga del espionaje, en la que no existe el glamour, ni los Martini agitados pero no mezclados, ni los Aston Martin. Estos espías no tienen artilugios extravagantes para neutralizar a los malos, ni visten de esmoquin. Los espías de Argo huelen un poco a naftalina y tienen que hacer frente, entre otros problemas, al desencanto y la falta de motivación de sus veteranos jefes y a los problemas que su profesión provoca en su vida personal. Son espías creíbles. Y lo mejor no es su versión creíble del espionaje, si no que riega toda la combinación con gotas de humor que hacen que la tensión se rebaje y el espectador soporte con agrado lo que está viendo.

Sesiones                                                     Tarifas Viernes:      22h30                                        Normal: 4 € Sábado:      17h00, 20h00                             Lunes: 3,10 € Domingo:   17h00, 20h00 Lunes:         20h15


Puntuación 8/10

JMCD - @velismo