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viernes, 8 de marzo de 2013

El carrizo, principal arma de la Asociación Ría para descontaminar la Ría del Carmen


La Asociación Ría acaba de dar a conocer los primeros resultados de la primera fase del proyecto de I+D+I del potencial del carrizo para la descontaminación de sedimentos afectados por metales pesados.

El objetivo de este proyecto es profundizar en el conocimiento de la capacidad del carrizo, una planta autóctona típica de los humedales de Cantabria, para su uso en el tratamiento de sedimentos estuáricos contaminados por metales pesados, como base para el diseño de una técnica innovadora y viable, tanto técnica como económicamente, para la restauración de estuarios afectados por este tipo de contaminación de origen industrial. El proyecto que tiene dos objetivos de fondo:

- Definir una estrategia específica para la restauración de los sedimentos de la ría del Carmen y Boó.
- Contribuir a la ampliación del conocimiento científico del carrizo como biorremediador de metales pesados para potenciar su uso en otros estuarios contaminados, dentro de su ámbito de distribución como especie autóctona (Eurasia).

La investigación, diseñada por Diego Cicero, Grado con Honores en Ciencias Ambientales y Presidente de la Asociación RIA, se ha puesto en marcha con base en las instalaciones experimentales que la Asociación RIA ha dispuesto en la Finca de La Maza, en Revilla de Camargo, como un proyecto de I+D+I de cuatro años de duración financiado por el Ayuntamiento de Camargo dentro del convenio de colaboración para el desarrollo del Plan RIALAB que el consistorio mantiene con la Asociación RIA.

Se trata de un proyecto de colaboración científica internacional cuya ejecución corre a cargo del equipo científico-técnico de la Asociación RIA con la colaboración del Institute of Infrastructure and environment de la Universidad de Edimburgo, equipo de investigación liderado por la Doctora Blanca Antízar Ladislao, experta de reconocido prestigio en técnicas de biorremediación afincada en Escocia y oriunda de Cantabria.

A lo largo de cuatro años de experimentación en condiciones controladas se estudiarán las tasas de extracción de metales del sedimento, de bioacumulación en los rizomas y de translocación a tallos y hojas. Los contaminantes objeto de estudio son catorce metales pesados diferentes, doce de los cuales -cobalto, níquel, arsénico, molibdeno, cadmio, plomo, selenio, bario, cromo, cobre, cinc y mercurio- son considerados contaminantes prioritarios por la Unión Europea debido a su toxicidad, mientras los otros dos -hierro y manganeso- se han incluido en el estudio por sus desproporcionadas concentraciones en la ría del Carmen y Boó, como consecuencia de la contaminación industrial histórica de la zona. También se estudia el desarrollo vegetativo de las plantas y la variación de su comportamiento en distintas fases de su ciclo vegetativo anual. Además se realiza un estudio comparativo del potencial fitorremediador de especímenes originarios de medios contaminados con el de otros procedentes de ambientes libres de contaminación, con el propósito de determinar si se da una adaptación genética del carrizo a los ambientes contaminados que suponga un incremento del potencial fitorremediador.

Los resultados de la primera fase desarrollada a lo largo de 2012 han sido muy satisfactorios. El desarrollo de todas las plantas en el sedimento tóxico ha sido excelente, en cuatro meses de desarrollo el sistema radicular se ha multiplicado por dieciséis, corroborándose la resistencia de la especie a los ambientes altamente contaminados. En cuanto a los resultados de análisis se concluye que el carrizo es capaz de absorber y fijar en sus rizomas en cantidades representativas todos los metales estudiados excepto el mercurio. De esos trece metales el carrizo es capaz de translocar a la parte aérea siete metales diferentes, mientras los otros seis se acumulan fundamentalmente en los rizomas. Estos datos, así como otros que emanan del estudio de la variación de tasas a lo largo del ciclo anual de las plantas, son fundamentales para el diseño de la metodología de aplicación del carrizo sobre el medio real y para establecer el modelo de gestión del mismo mediante siegas y otros protocolos que se traduzcan en la retirada de los contaminantes del medio degradado hasta recuperar los niveles de metales naturales, previos a la era industrial.

Se espera que en las siguientes fases de investigación los resultados sean incluso mejores, ya que el estrés al que han sido sometidas las plantas en el proceso de trasplante de su medio natural a las cubetas de experimentación probablemente a mermado su rendimiento, siendo además previsible que el crecimiento de los sistemas radiculares de las plantas favorezca los procesos de biorremediación.