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viernes, 19 de julio de 2013

Camargo llevará al Pleno la regularización de los polígonos industriales “fantasma”

Camargo llevará al próximo Pleno una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana que tiene como objetivo regularizar la situación de tres polígonos industriales Trascueto, La Verde y La Esprilla, hoy “polígonos fantasma”, construidos con un Plan General que fue anulado y que al serlo devolvió el suelo a su anterior calificación de rústico.

El Boletín Oficial de Cantabria ratificó ayer que la modificación no requiere informe de impacto ambiental. La Dirección General de Ordenación del Territorio y Evaluación Ambiental Urbanística estima que la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Camargo para adecuar a la legalidad la clasificación de los suelos de las tres áreas productivas de Trascueto, La Verde y La Esprilla, no tiene efectos significativos sobre el medio ambiente y por tanto, no necesita evaluación ambiental ni informe de sostenibilidad ambiental.

Esta resolución permite avanzar en la modificación que tiene el objetivo de dar solución sin más demora a las empresas ubicadas en estos espacios y que al carecer el suelo en el que radican de la calificación de industrial encuentran dificultades para acceder a financiación, a certificaciones ISO e incluso al alta de suministros de agua y luz cuando se cambia de titular una actividad.

Esta será la segunda modificación Puntual que el equipo de Gobierno impulsa en los dos años de legislatura para racionalizar la situación urbanística especialmente en lo que afecta a la actividad económica. El objetivo es que el proceso de diseño del nuevo Plan General de Ordenación Urbana no suponga un freno al desarrollo económico si no una garantía de seguridad jurídica para quienes ya desarrollan su actividad en Camargo y para quienes potencialmente van a  elegir el municipio para implantarse.

La primera modificación puntual se aprobó en febrero con el objetivo de que los establecimientos comerciales puydieran ampliar su superficie de venta. La limitación de metros en los que podía extenderse esta hacía que comercios que precisaban extenderse a más de 450 metros se instalaran en municipios colindantes y con ello no crearan empleo en Camargo. Hacia incluso que aquellos que ya estaban instalados en Camargo y querían crecer no pudieran ampliar su espacio sino que debían abrir otro espacio de venta paralelo, algo claramente no rentable porque supone duplicar inversión y gasto y que impulsaba a las empresas a irse a otros lugares con una regulación más actualizada.

Esta modificación afecta especialmente a los pequeños negocios que se veían sometidos a las mismas exigencias que se aplicaban a los grandes en aspectos como las dotaciones exigidas en cuanto a aseos por ejemplo. Hasta que la nueva regulación entró en vigor este mismo año, la norma no tenía en cuenta cuantas personas trabajan en un espacio, sino cuantos metros tenía ese negocio. Eso hacia que una nave en la que el 90% de la superpie se dedicaba a almacenamiento y que contaba con dos trabajadores debiera contar con instalaciones sanitarias como si tuviera decenas de trabajadores. La modificación racionaliza esta exigencia introduciendo en el baremo en número de empleados de la empresa.

Antes de aprobarse la modificación puntual, las familias que contaban en Camargo con una casa en entorno rural no podían aprovechar sus instalaciones como hospedaje, al revés de lo que se viene facilitando en el resto de Cantabria como medida de fomento de formas alternativas de negocio que preservan estos entornos.

El Plan de 1988 solo permitía la instalación de establecimientos de este tipo en puntos muy concretos del Valle dejando en todo momento al margen a estas zonas en las que viven familias que pueden encontrar en la actividad asociada al turismo una vía de ingresos interesante.

También ha supuesto que en estas zonas del Valle se puedan desarrollar actividades no contaminantes asociadas a la producción artesanal como puede ser la elaboración de productos asociados a pequeñas estabulaciones como  el queso, mantequilla, yogurt etc.

Igualmente, quien tenía en Camargo una nave podía dedicarla a la actividad industrial pero no realizar actividad comercial en ella. Es decir, para producir y para vender precisaba de nuevo tener dos espacios abiertos en paralelo en dos puntos distintos del municipio. Esto es claramente un lastre para cualquier empresa. Con la modificación puntual se compatibiliza el uso industrial y el comercial permitiendo que las naves cuenten por ejemplo con un escaparate y una zona de venta.