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miércoles, 5 de febrero de 2014

La figura de Maximino Romero de Lema, quien fuera sacerdote de Maliaño durante un año

Foto: La Voz de Galicia.
Maximino Romero de Lema nació en la localidad coruñesa de Santa María de Baio, el 15 de noviembre de 1911. Inició sus estudios eclesiásticos a los 25 años en Friburgo. Por aquel entonces, ya era doctor en Derecho por la Universidad de Madrid, en la que enseñó Derecho Internacional como ayudante de cátedra.

Tras una breve estancia en Friburgo, ejerció como sargento en el ejército nacional durante la Guerra Civil. Termina el conflicto, ingresó en el seminario de Madrid en 1939, donde cursó Humanidades y Filosofía. Pasó luego al Colegio Español de Roma, estudiando Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana. Completó sus estudios en la Universidad de Salamanca, al verse obligado a salir de Roma por la ocupación de la capital italiana durante la Segunda Guerra Mundial. Se ordenó sacerdote en 1944, en Santiago de Compostela, cuando contaba 33 años de edad.

Transcurrió su primer año de sacerdocio en Maliaño. De ahí, pasó a Madrid, siendo capellán del Colegio Mayor Universitario de Nuestra Señora de Guadalupe. En octubre de 1949 fue nombrado rector de la iglesia española de Montserrat y Santiago, de Roma.

Desde sus primeros años como sacerdote se consagró a la formación integral y promoción cultural del clero joven. Intervinó decisivamente en la Fundación del Seminario para Vocaciones Tardías de Salamanca. También creó un centro de estudios bíblicos en Jerusalén.

Desde su regreso de Roma, ocupó en Madrid la subdirección del Instituto León XIII, el rectorado de la iglesia del Espíritu Santo y la dirección del Instituto Español de Estudios Eclesiásticos. En junio de 1962 fue nombrado prelado doméstico del papa Juan XXIII. En esa misma época desempeñó la consiliaría de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas del Centro de Madrid.

También fue secretario general de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, lo que le permitió viajar con frecuencia a países de Hispanoamérica y conocer en profundidad los problemas de su Iglesia.

Fue nombrado obispo de Ávila. En ese momento, como gran canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, se ocupó de llevar a cabo en la misma, junto con su rector, Fernando Sebastián Aguilar, una profunda renovación, sacándola de la profunda crisis que atravesaba. Durante los meses finales de su pontificado en Ávila, circularon insistentes rumores que lo colocaban como probable arzobispo de Santiago de Compostela, diócesis que, al parecer, quería encargarle el propio papa Pablo VI.

Secretario de la Sagrada Congregación para el Clero, cargo en el que sustituyó a monseñor Palazzini, creado cardenal en el consistorio del 5 de marzo de 1973 y cuyo prefecto era el cardenal estadounidense John Wright. La marcada tendencia conservadora del cardenal Palazzini contrastaba con el espíritu conciliador y comprensivo que los analistas atribuyeron a monseñor Romero de Lema.

Conocedor de que su vida llegaba a su fin a causa de un cáncer de higado en fase terminal, falleció el 29 de octubre de 1996 en un vuelo que cubría el trayecto entre Roma y Santiago de Compostela. Su intención era volver a su tierra natal para morir allí y ser inhumado en su tierra. Hombre influyente en la curia vaticana hasta la llegada de Juan Pablo II, se dijo de él que "fue liberal frente a los integristas, moderado frente a los radicales y pensador frente a los agitadores".

En su localidad de nacimiento, Baio, el instituto de Educación Secundaria local lleva su nombre.